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El mensaje de esperanza

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EsperancaLos triunfos de la tecnología son inspiradores. Los logros del programa espacial son muy tangibles y específicos. Todos los complejos detalles –el flujo del combustible del cohete, el zumbido de las computadoras, la lista de control del astronauta– encajan como un mecanismo de relojería. Pero la esperanza religiosa actual tiende a ser vaga y sin forma. La gente tiene presentimientos acerca de la vida después de la muerte; la gente se imagina cómo podría ser el cielo. No tenemos mucho que sea específico y tangible, tan solo una luz al final del túnel o la humanidad que de algún modo se tropieza con el amor y la paz. Expresar una esperanza vaga, está bien cuando se escribe en unos pocos renglones de una tarjeta de felicitación. Pero ¿y cuando la muerte nos toca de cerca y nos enfrentamos cara a cara con la eternidad? Poseer una esperanza vaga no hace mucho por nosotros entonces. Necesitamos algo más que presentimientos. Necesitamos algo específico de qué aferrarnos.

Y Dios ha presentado el plan del tiempo del fin para nuestro mundo en las Escrituras. Es específico y está ansioso por contarnos lo que se viene, qué podemos esperar. Gran parte del maravilloso cuadro de Dios está en el libro de Apocalipsis. El Apocalipsis describe el acontecimiento que lleva a la historia humana a un clímax en diversas formas dramáticas:

Apocalipsis 14:14. San Juan escribe: “Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda”. Aquí se describe a Jesús viniendo en gloria, a un mundo maduro para la cosecha.

Apocalipsis 19:11 al 14: “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero [...]. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos”. Este es Jesucristo montado como un general triunfante, que conduce a las huestes celestiales, que viene a rescatar a su pueblo de un planeta condenado.

1 Corintios 15:51 al 53 nos dice lo que ocurrirá con los creyentes: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad”. Esto no es ninguna especulación mística acerca del futuro. ¡Este es el Dios del Universo que nos habla acerca de su plan para el fin del tiempo! Él nos recreará como seres imperecederos. ¿Cuándo? En la última trompeta. 1 Tesalonicenses 4:16 y 17 dice que Cristo descenderá con el llamado de la trompeta de Dios, ¡y los muertos resucitarán de sus tumbas!

La Escritura bosqueja el plan de Dios para el tiempo del fin. También dice que un enemigo tratará de sabotear ese plan. Al hablar de la aparición de falsos cristos, Jesús advirtió en San Lucas 17:23 y 24, NVI: “Les dirán: ‘¡Mírenlo allá! ¡Mírenlo acá!’ No vayan; no los sigan. Porque en su día el Hijo del Hombre será como el relámpago que fulgura e ilumina el cielo de uno a otro extremo”. Las figuras carismáticas surgirán en los últimos días y afirmarán ser Cristo. Sus poderes capaces de hacer milagros seducirán a muchas personas. Conseguirán muchos seguidores, y la gente se acercará a ustedes entusiasmada, con rostros radiantes, diciendo: “¡Hemos visto a Cristo cara a cara! ¡Allí está! Vengan a verlo”. Y ¿qué se nos dice que hagamos? “No vayan, no los sigan”. Cristo no aparecerá de repente en un programa de entrevistas en Nueva York o haciendo milagros en las calles de París. No se levantará de ningún lado aquí; descenderá de las alturas.

La gente puede falsificar milagros; la gente puede afirmar ser Cristo. Incluso el mismo Satanás, que puede hacerse pasar por un ángel de luz (2 Corintios 11:14) puede tratar de hacerse pasar por Cristo. Pero nadie puede falsificar la segunda venida como la describe la Biblia. Será inconfundiblemente real. Cuando los cielos estallen en lo alto y diez mil ángeles eleven sus voces, y la inefable gloria del Dios Todopoderoso atraviese las nubes, ¡nadie se preguntará quién llama!

Algunos han malinterpretado unos cuantos textos de la Escritura y elaboraron la descripción de un Rapto Secreto, donde los indivíduos son arrebatados al cielo mientras que otros continúan ocupándose de sus asuntos. La teoría del Rapto Secreto se basa principalmente en algunos textos que hablan de que Cristo viene como ladrón en la noche. Se nos dice que estemos atentos y preparados para el inesperado acontecimiento. En apariencia parece implicar un evento secreto, quizá invisible. Pero todos los pasajes bíblicos que analizan la venida de Jesús como ladrón no hablan de una venida secreta sino inesperada. Jesús no viene en secreto para algunos escogidos; viene repentinamente cuando millones no lo esperan.

El problema es que los textos acerca de que Jesús viene como ladrón son paralelos a textos que hacen referencia a Jesús viniendo en un resplandor de gloria. Por cierto, Pedro menciona ambos en la misma frase: “Pero el día del Señor vendrá como un ladrón. En aquel día los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego” (2 Pedro 3:10, NVI). Obviamente el Señor viene como ladrón en el sentido de que su regreso será una gran sorpresa para los que no estén preparados; los tomará desprevenidos. Pero NO es silencioso ni invisible. No hay nada de silencioso en los cielos que desaparecen con un bramido.

Así es como Cristo mismo describe el hecho en San Mateo 24:27 y 30, NVI: “Así como el relámpago que sale del oriente se ve hasta en el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre. [...] El Hijo del hombre aparecerá en el cielo, y se angustiarán todas las razas de la tierra. Verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria”. Este acontecimiento fascinante tal vez sea una sorpresa increíble para algunos, ¡pero no será silencioso e invisible ni secreto y místico!

Dios ha presentado con mucho cuidado su plan para el tiempo del fin en su Palabra. Ocurrirán eventos específicos:

Conmociones sísmicas (Apocalipsis 6:14; 16:18-20). Habrá formidables conmociones sísmicas. Los cielos se enrollan como un pergamino; las montañas y las islas se desplazan; y un gran terremoto sacude el planeta.

Los justos muertos serán resucitados (1 Tesalonicenses 4:16; S. Juan 5:28-29). “Los muertos en Cristo resucitarán primero”. Los fieles que duermen en sus tumbas oirán la voz de Cristo y resucitarán para vida eterna.

Los justos vivos son trasladados (1 Tesalonicenses 4:17). Los justos que estén vivos se unirán a los resucitados y ascenderán hacia Cristo, su Redentor.

Se confiere la inmortalidad (1 Corintios 15:53). Los muertos resucitados y los vivos trasladados reciben el don de la inmortalidad por su fe en Cristo. “Es necesario que [...] esto mortal se vista de inmortalidad”.

Los malvados son destruidos (2 Tesalonicenses 2:8; Apocalipsis 19:11-21). Los que deliberada y persistentemente rechazaron la misericordia de Dios finalmente serán destruidos.

Los justos le dan la bienvenida al regreso de Cristo (Isaías 25:9). Los redimidos exclaman: “Éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará [...] nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación”.

Los justos viajan al cielo (S. Juan 14:2, 3). Los justos son recibidos en la procesión divina y viajan con Cristo hacia el hogar celestial.

¿Qué sentirás durante esos últimos momentos de la historia de la Tierra? ¿Alegría? ¿O terror? Tal vez te sientas indiferente hacia Dios en este momento, quizá no creas que la fe es importante. Pero un día, muy pronto, marcará la diferencia y dividirá a la humanidad en dos grupos. Un grupo ve la Venida de Cristo como una sorpresa horrorosa. ¡Apocalipsis 6:15 al 17 dice que orarán para que las montañas y las rocas caigan sobre ellos! El otro grupo la ve como una maravillosa liberación, el cumplimiento de todo lo que han vivido. Abre tu corazón y entrégate a Cristo en este preciso momento.

Un pensamiento para hoy

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. San Juan 14:1 al 3

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3 Responses to “El mensaje de esperanza”

  1. jessi dice:

    el tema del miercoles fue para mi ,a veces nos a tareamos en esta vida vivimos y hacemos las cosas desmedidamente sin descansar para obetener lo material y no nos damos cuenta de que Dios separo un dia para estar con el mas cerca de el y que lo material no es imprescindible para un cristiano.

  2. MAYRA dice:

    estoy empezando a ver x internet la programacion y me empezo a gustar espero conocer mas sobre el tema x q lo siento demasiado importqante para los tiempos q se esta viviendo quiera DIOS poder conocerlo y asi hacer las cosas q a el leagrada los saludos desde rosario,ARGENTINA mayra

  3. Es interesante lo que dices. Ya te agregué a mi lector de feeds RSS, suerte

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