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El palacio de la esperanza

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Nuestro tiempo está marcado por la angustia y el temor de una situación económica desfavorable, por la preocupación acerca de problemas de salud y enfermedades incurables. Estamos afligidos por el miedo a la violencia en un mundo cada vez más deshumano. Y como si no bastaran estas cosas, vivimos angustiados debido a problemas de relaciones con las personas a quien más amamos. Frente a este escenario de tristeza y preocupación, quiero decirles que existe ESPERANZA. A lo largo de esta semana vamos a estudiar y reflexionar sobre la esperanza, porque la esperanza es la gran necesidad de todos en el mundo en que vivimos.

Un poco más de un mes antes de morir, el filósofo ateo Jean-Paul Sartre declaró que él resistió con toda sus fuerzas al sentimiento de desespero, y que comenzó a decir: “Sé que moriré en la esperanza”. Entonces, con profunda tristeza añadió: “pero esta esperanza hay que crearla”. Jean-Paul Sartre estaba sediento de esperanza, pero como no creía en Dios, no había fundamento para la esperanza que él tan ardientemente deseaba.

Queridos amigos, la ESPERANZA sobre la cual vamos a hablar en esta semana tiene un sólido fundamento. No es una esperanza ilusoria construida sobre un cuento de hadas; es la ESPERANZA que está fundada en Dios y revelada en la Biblia. Es sobre este mensaje de ESPERANZA que hablaremos durante esta semana. No importa las dificultades, problemas o desafíos que esté enfrentando, hay ESPERANZA para usted y su familia.

Ahora vamos a hablar sobre el palacio de la esperanza. Una de las enseñanzas más fascinantes de la Biblia es la historia del santuario que Dios ordenó a su pueblo que construyera. Esto sucedió después que Dios liberara a su pueblo de Egipto, donde eran esclavos, para llevarlos a la tierra de Canaán. Hace unos 3500 años que esta historia ocurrió, sin embargo, podemos sacar enseñanzas maravillosas que también se aplican a nuestra vida.

En Éxodo 25:8, Dios dijo: “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos”. Este santuario era una tienda de dos sectores cercado por un patio. Dios dio instrucciones bien detalladas y específicas en cuanto al tamaño de este santuario y sobre la manera correcta de construir los muebles. En el patio había un altar donde eran ofrecidos los sacrificios de animales y un lavatorio con agua para que los sacerdotes pudieran purificarse antes de entrar en el recinto sagrado para ministrar delante del Señor.

El primer sector del santuario se llamaba lugar santo. En este lugar había tres muebles: la mesa con los panes, el candelero con siete brazos y el altar del incienso. El sacerdote entraba en este ambiente todos los días para ministrar delante del Señor a favor del pueblo.

El segundo sector era el lugar donde Dios revelaba su presencia. Ese era el lugar más santo de aquel santuario; por eso era llamado lugar santísimo. Allí había un mueble en forma de caja, llamado arca del pacto. Dentro del arca estaban los diez mandamientos escritos con el dedo de Dios en tablas de piedra. Sobre el arca había una tapa, llamada propiciatorio, sobre la cual Dios revelaba su gloria. Arriba del propiciatorio había una figura de dos ángeles mirando con reverencia hacia el arca.

En verdad, el santuario construido por los israelitas funcionaba como habitación de Dios. Era el palacio divino en medio del pueblo. Este palacio con sus muebles y ritos ilustraba verdades importantes del plan de Dios para restaurar la felicidad de los seres humanos. Era una poderosa representación visual de la esperanza que sólo Dios puede ofrecer.

I. EL ALTAR

El altar, localizado en el patio, donde los israelitas ofrecían los sacrificios, enseñaba la solemne lección de que el pecado causaba la muerte de un animal inocente.  Del altar aprendemos que el perdón de los pecados sólo puede ser plenamente concedido cuando miramos a la cruz, donde Cristo, el inocente Cordero de Dios entregó la vida para salvarnos del pecado. En este altar aprendemos la importancia y el valor del perdón que necesitamos para vivir una vida feliz.

Ilustración: Un famoso psiquiatra declaró que si él pudiese convencer a los pacientes de su hospital psiquiátrico que sus pecados estaban perdonados, y el 75% podrían recibir de alta inmediatamente.

Cristo murió para que nuestros pecados fuesen perdonados. Por lo tanto hay esperanza de perdón.

II. LA FUENTE

En la fuente con agua ubicada en el patio, los sacerdotes debían purificarse para entrar en el santuario y ministrar delante de Dios. La lección fundamental que aprendemos aquí es el valor de la pureza. Aquellos que desean tener comunión con Dios deben valorizar la pureza. Vivimos en un mundo en que la pureza es despreciada y los valores morales básicos son abandonados. ¡Cuánta suciedad podemos ver en el mundo hoy! Cuánta pornografía, prostitución, drogas, infidelidad en los relacionamientos, amenazan la felicidad de las familias. Queridos amigos, Dios nos llama para una vida de pureza y lealtad a sus enseñanzas.  Dios quiere que seamos felices, por eso Él pide pureza. Esta es la gran lección que se enseñaba por medio de la fuente en el patio del santuario. Hay un dicho popular que dice: “No es la montaña que agota las fuerzas, sino las piedritas en el zapato”.  Las pequeñas cosas, los hábitos errados, y otras flaquezas impiden nuestra felicidad. Pero Cristo nos quiere purificar y sólo Él nos puede dar el poder para vencer los malos hábitos y los malos pensamientos. Cristo nos purifica de las piedritas de pecado. Apreciado amigo, hay esperanza de pureza.

III. LA MESA

En el primer compartimento del santuario había, como ya vimos, una mesa con panes, el candelabro y el altar de incienso. La mesa con los panes enseñaba que Dios es el proveedor de las necesidades de su pueblo. No debemos olvidar que Dios es el supremo proveedor de nuestras necesidades. El alimento que nos sustenta y los bienes materiales que nos permiten vivir una vida digna son el resultado de la providencia de Dios. Y Dios está dispuesto a hacer mucho más por nosotros: Él quiere proveernos  el alimento espiritual para que vivamos una vida de satisfacción y alegría. En Jesucristo podemos recibir este sustento que nos da fuerzas para enfrentar las luchas espirituales y vivir una vida en comunión con Dios.

IV. EL CANDELABRO

El candelabro apuntaba a Cristo, la luz del mundo. Cuando estamos con dudas en las ocupaciones de la vida, sin saber adónde ir, qué hacer o qué decisión tomar, podemos confiar en Cristo.  Donde hay luz no existen tinieblas. Cristo es la luz que ilumina. Su Palabra es la lámpara que nos muestra el camino. Venga a andar en esta luz para tomar decisiones correctas y vivir una vida más feliz.













V. EL ALTAR DEL INCIENSO

En el altar del incienso el sacerdote ofrecía diariamente incienso, cuyo aroma llenaba el santuario, particularmente el lugar santísimo. Al quemar el incienso, el sacerdote intercedía en favor del pueblo delante de Dios. El perfume suave del incienso indicaba que el sacerdote mediador estaba llevando a Dios las necesidades del pueblo. Era un anticipo profético de la obra de Cristo en nuestro favor como sacerdote del santuario celestial. Estimado amigo, Cristo está en el cielo hoy intercediendo por nosotros.  Alguien preguntó a un padre: “¿Por qué ama usted a sus hijos?” Aquél padre pensó por un momento y respondió: “Porque son míos”.  Dios es nuestro Padre y en Cristo Jesús su Hijo él nos ama y nos salva.  La Biblia dice: Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Pero si alguno hubiera pecado, Abogado tenemos ante el Padre, a Jesucristo el Justo” (1 Juan 2:1).

VI. EL PROPICIATORIO

En el lugar Santísimo había una pequeña caja revestida de oro llamada “arca de la alianza”. Sobre el arca había una tapa llamada propiciatorio. Una vez por año el sumo sacerdote asperjaba sangre del sacrifico sobre ese propiciatorio, para enseñar la solemne lección de que los pecados sólo pueden ser removidos con la sangre del sacrificio. Cristo, el supremo sacrificio, demostró su amor por nosotros, al morir en la cruz para darnos perdón y reconciliarnos con Dios. Aquí podemos contemplar y reflexionar sobre el amor infinito de Dios.

VII. EL ARCA

El arca contenía los diez mandamientos de la Ley de Dios. En esta ley está la receta para la felicidad verdadera. Al darnos su ley Dios también nos da la disposición y las fuerzas para obedecerla. Al reconciliarnos con Dios somos llamados para una vida de acuerdo con su voluntad.


Décadas atrás hubo en Chicago una reunión de los representantes de las religiones del mundo. Prácticamente todas las religiones conocidas de aquella época estaban allí representadas. Un representante de cada grupo recibió la oportunidad de hablar en nombre de su religión para explicar en qué creían y por qué su grupo era una religión mundialmente relevante. Durante una sesión, el representante cristiano se dirigió al plenario y dijo: “Caballeros, permítanme presentarles a una mujer que padece de gran tristeza. Tiene manchas de sangre en sus manos y nada las removerá. La sangre es de asesinato y nada puede quitar las manchas. Ella está desesperada y angustiada. ¿Existe alguna cosa en la religión de ustedes que pueda remover el pecado de esta mujer y darle paz? Un silencio descendió sobre la reunión, mientras el orador miraba de un lado para otro buscando una respuesta. Ningún representante de las otras religiones allí presentes respondió. Eso era de esperar, porque todas ellas enseñan que sólo las buenas obras pueden ganar aquel tipo de paz. Y, ¿quién podría hacer algo suficientemente bueno en la vida para exceder en valor al mal del asesinato? Elevando los ojos al cielo el representante cristiano exclamó: “Voy a hacer la pregunta a otro: Juan, ¿le puede decir a esta mujer como puede librarse del terrible pecado? El orador cristiano esperó como si escuchaba una respuesta. De repente, dijo “Escuchen, Juan va a hablar: “La sangre de Jesús, su Hijo nos purifica de todo pecado” (1 Juan 1:7).

Amigos, el santuario enseña que por nosotros mismos no podemos ser suficientemente buenos para alcanzar la paz verdadera. Necesitamos de Dios y del perdón que Él ofrece mediante el sacrificio de su Hijo Jesucristo. Necesitamos que la sangre de Jesús nos purifique de la maldad de este mundo en que vivimos. Precisamos de Dios para que nos sustente, e ilumine nuestro camino, dándonos vida, amor y felicidad.

Mi querido amigo, estamos aquí para decirle que hay un futuro con esperanza para usted. En Jesucristo Dios ofrece perdón, pureza, sustento, luz, amor, vida y felicidad. En nuestros próximos encuentros vamos a abordar cada uno de estos temas para que usted y su familia vivan en la esperanza de días mejores y en la certeza de un futuro maravilloso preparado por Dios para ustedes. ¿Quiere vivir una vida más feliz, una vida con poder para enfrentar los problemas de cada día? Lo invito a disfrutar un futuro con esperanza. Venga en las próximas reuniones para recibir los mensajes de esperanza que Dios ofrece para usted y su familia.

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9 Responses to “El palacio de la esperanza”

  1. susana de Blanco dice:

    Apreciados hnos, en CRISTO. soy directorade MIPES en la iglesia de SOLANO en Argentina. Muchas gracias por este material de semana santa. ALABADO SEA NUESTRO DIOS por ustedes y su trabajo .Muchas bendiciones y exito en la obra. Porque hay hermanosque querian abrir sushogares pero les pareciadificil presentar el tema. ahora conestos videos, seguro que lo van a hacer. Muchisimas gracias. los saludo con afecto fraternal.

  2. Henry dice:

    Que en esta semana santa,
    podamos estar trabajando unidos
    en grupos pequeños y en la iglesia
    para poder llevar almas preciosas
    a los pies de nuestro Señor Jesucristo

  3. Nestor Caligari dice:

    Hola hermanos. Les escribo desde Argentina, en la provincia de Neuquen. Estamos disfrutando de los temas que esta desarrollando el pastor Moises Rivero. Muy claros, puntuales y expresados de una forma que nos animan en nuestra fe y nuestro caminar diario. Reciban las mejores y mas grandes bendiciones de Nuestro Amigo Jesus y en especial una bendicion muy grande para el pastor, quien esta siendo usado en forma muy efectiva por el Espiritu Santo.

  4. Rubén Lavooy dice:

    Estoy predicando estos temas en la ciudad de Talca, Chile.
    Es una GRAN BENDICION para mi en primer lugar y para los hermanos que están perticipando también.
    Saludos y DIOS NOS BENDIGA A TODOS!!!

  5. JUAN dice:

    hermanos quisiera saber si ustedes me dijeran donde puedo encontrar las predicaciones del pastor moises Rivero en UN LUGAR DE ESPERANZA

  6. tanoo dice:

    Hola saludos a todos espero que esten bien que Dios los Bendiga

  7. marcos dice:

    lindo tema. bendiciones a todos. deseo este tema en power point sera posible. gracias y Dios los siga bendiciendo.

  8. Es de exelente conocimiento el conocer como y donde se realizaban los sacrificios para el perdon de los pecados y tambien saber que dentro de esa caja llamada Arca habia la tablade los diez mandamientos, pueda que el Señor me ilumine y me de el debido conocimiento para algun dia exponerlo en mi iglesia y y en cualquir iglesia que sea posible

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